
A partir del análisis de datos de adolescentes en Países Bajos, un equipo internacional, liderado por académicos U. Mayor, mostró que la reputación social de consumir alcohol o tabaco pesa más que el consumo real al momento de elegir amigos. Tras el hallazgo, los investigadores advierten sobre repensar las estrategias preventivas en los colegios.
“En este estudio quisimos entender cómo se relaciona el consumo de alcohol y tabaco con las amistades y la popularidad durante la adolescencia”. Así explica Ana Karen Espinoza, matrona con formación en bioestadística e integrante del Doctorado en Políticas Públicas de la Universidad Mayor, su investigación que concluyó que los jóvenes tienden a elegir como amigos a compañeros a quienes perciben como bebedores o fumadores, con independencia de si esos estudiantes declaran consumir esas sustancias.
“Lo interesante es que consideramos lo que cada adolescente decía sobre su propio consumo y además lo que sus compañeros creían de él o ella. Esas dos miradas no necesariamente coinciden, y nos preguntamos qué importancia tenían esas percepciones en sus relaciones”, explica la investigadora, quien es parte de un equipo de trabajo liderado por el Dr. Diego Palacios, académico del Doctorado y del Centro de Investigación en Sociedad y Salud (CISS) U. Mayor.
Para llegar a este resultado, el grupo analizó a 675 estudiantes de 34 cursos (con una edad promedio de 14 años) pertenecientes al proyecto longitudinal SNARE de Países Bajos. En dos momentos del año, cada estudiante identificó confidencialmente a sus mejores amigos, a quiénes consideraba populares y a quiénes creía que bebían o fumaban, además de reportar su propio consumo.
Procesar ese entramado requirió cruzar modelos estocásticos orientados al actor (SAOM) y análisis de redes multiplex. Esta metodología estadística asume que las elecciones individuales en la sala de clases no se dan de forma aislada, sino interconectadas con el grupo y en constante evolución temporal. Además, permite sobreponer y evaluar de manera simultánea tres niveles de relación: la red de afectos (amistad), la red de estatus (popularidad) y la red de reputaciones (quién es visto como consumidor).
Transformar la prevención
Al contrastar estas capas, el estudio detectó una paradoja: ser percibido como consumidor influye en la elección de amistades, pero no confiere mayor estatus entre los pares. Es decir, la percepción de beber o fumar aumentó la probabilidad de recibir nominaciones de amistad, pero no de popularidad. Asimismo, se constató que algunos alumnos que no reportaban consumir eran catalogados como tales probablemente debido a rumores o comentarios, confirmando que la reputación adquiere dinámicas propias.
A juicio de Espinoza, estos hallazgos invitan a transformar la prevención escolar. Según plantea, este tipo de programas no pueden limitarse a advertir sobre los riesgos para la salud, sino que deben comprender qué significan esas conductas en la búsqueda adolescente de pertenencia y reconocimiento.
“Aunque el estudio se realizó con datos de Países Bajos y no podemos trasladar directamente sus resultados a Chile, abre preguntas que vale la pena investigar en nuestro contexto. Para mí, uno de los principales aportes de esta línea de trabajo es acercarnos a las experiencias de las personas sin reducirlas a su consumo, lo que refuerza la necesidad de recolectar este tipo de datos en Chile y generar evidencia que permita diseñar estrategias de prevención y atención más sensibles a sus realidades”, concluye la investigadora.
El artículo, titulado “Who Is Seen as a Drinker or Smoker? Peer-Perceived and Self-Reported Substance Use in Adolescent Friendship and Popularity Networks”, fue publicado en la revista internacional Merrill-Palmer Quarterly. El trabajo fue liderado por su tutor, Dr. Diego Palacios, e incluyó a especialistas de las universidades de Groningen (Países Bajos), Turku (Finlandia) y de La Frontera (Chile).
“Esta experiencia muestra las oportunidades que ofrece el programa de Doctorado en Políticas Públicas U. Mayor, para que sus estudiantes se vinculen desde etapas tempranas con la investigación y participen activamente en las agendas y proyectos de investigadores asociados al programa”, cierra diciendo el Dr. Palacios.