Dr. César Sánchez Rojel, Oncólogo Médico, Investigador CECAN
Recibir un diagnóstico de cáncer de mama cambia la vida de una mujer y de su familia. A la preocupación por la salud se suman preguntas sobre el tratamiento, el trabajo y el cuidado de los hijos. En el marco del Día Mundial del Cáncer de Mama, este 19 de octubre, es importante preguntarnos cómo podemos responder mejor a estas necesidades y garantizar una atención oportuna y de calidad.
Chile ha dado pasos importantes en esta materia. La incorporación del cáncer de mama al sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES) en 2005 estableció garantías de atención, plazos y protección financiera. Desde entonces, se han registrado avances en el diagnóstico temprano y la supervivencia. Fortalecer lo que hemos construido y seguir avanzando es una responsabilidad compartida.
La detección temprana aumenta las posibilidades de un tratamiento exitoso. Sin embargo, un estudio chileno publicado en 2021, realizado en dos centros de salud, mostró que cerca de siete de cada diez mujeres fueron diagnosticadas tras presentar signos o síntomas de la enfermedad. Esta realidad refuerza la necesidad de facilitar el acceso a la mamografía, de acuerdo con la edad y el riesgo de cada mujer, y de promover la consulta oportuna ante cualquier señal de alerta.
La atención primaria cumple un papel fundamental en este desafío. Por su cercanía con las comunidades, los consultorios y centros de salud familiar pueden orientar a las mujeres, facilitar sus controles y agilizar las derivaciones ante hallazgos sospechosos. Para lograrlo, necesitan equipos preparados y una coordinación efectiva con los hospitales. Una mujer con un examen alterado debe saber cuáles son los pasos siguientes, dónde acudir y quién la acompañará hasta obtener una respuesta.
También es importante avanzar en el acceso a estudios genéticos para las personas que podrían tener un riesgo hereditario de cáncer. Cuando están indicados, estos estudios permiten identificar riesgos, orientar medidas preventivas y contribuir a la toma de decisiones sobre el tratamiento. Sin embargo, el acceso oportuno a esta atención sigue siendo un desafío.
Las oportunidades de recibir atención a tiempo deben ser equitativas para todas las mujeres, independientemente de su seguro de salud o lugar de residencia. Esto implica reconocer también las barreras cotidianas que pueden dificultar los controles y tratamientos, como los permisos laborales, los costos de traslado o la falta de apoyo para el cuidado de familiares. Promover el autocuidado no es suficiente si no existen las condiciones para hacerlo posible.
Desde el Centro para la Prevención y el Control del Cáncer (CECAN), creemos que es fundamental evaluar los resultados de las políticas públicas: saber si estamos detectando la enfermedad en etapas más tempranas, si las mujeres acceden a sus tratamientos y los completan, y si logramos reducir las brechas entre los sistemas de salud público y privado. Contar con esta evidencia es clave para orientar las decisiones y mejorar la atención.
Este 19 de octubre, el desafío es que cada mujer no solo llegue a tiempo, sino que encuentre una respuesta oportuna, un tratamiento adecuado y un equipo que la acompañe durante todo el proceso. Porque los avances de la medicina deben traducirse en mejores oportunidades para vivir más y mejor.