
Más del 90% de las personas cuidadoras realiza esta labor todos los días, durante jornadas de 15 a 16 horas. Además, una de cada dos está fuera del mercado laboral, evidenciando el costo que el trabajo de cuidados tiene para quienes lo realizan y el desafío de reconocer su aporte al desarrollo del país.
Francisca Campos
El cuidado sostiene la vida cotidiana y hace posible que otras personas estudien, trabajen y participen en la economía. Sin embargo, gran parte de este trabajo se realiza de manera no remunerada y recae en las familias, especialmente en las mujeres.
El Estudio MICARE: Personas cuidadoras y trabajo de cuidado en Chile, que siguió durante tres años (2023-2025) las experiencias de personas cuidadoras informales, aporta evidencia sobre esta realidad. Más del 90% de quienes participaron cuida todos los días, con jornadas promedio de 15 a 16 horas, y cerca del 90% vive con la persona a quien cuida.
Las cifras adquieren otra dimensión al considerar el aporte económico del trabajo de cuidados. Según una estimación del Banco Central de Chile, el trabajo doméstico no remunerado representa un 25,6% del PIB ampliado. Aunque esta estimación considera un universo de actividades más amplio que el cuidado estudiado por MICARE, permite dimensionar la relevancia económica de un trabajo que suele permanecer fuera de las discusiones sobre productividad y desarrollo.
Los resultados del estudio también muestran las consecuencias de esta distribución desigual: una de cada dos personas cuidadoras está fuera del mercado laboral y un 12% declara haber dejado su trabajo por falta de apoyos o redes de relevo. A esto se suma que el 76,3% de quienes cuidan a personas mayores dependientes son mujeres, cifra que alcanza el 93,3% entre quienes acompañan a personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo (DID).
Los resultados de MICARE entregan evidencia clave para acompañar la implementación de la nueva institucionalidad de cuidados en Chile, mostrando que las políticas deberán considerar tanto el aumento de necesidades asociadas al envejecimiento y la dependencia, como los procesos de autonomía y adaptación presentes en otros grupos.